A Letter on Immigration from Bishop Dyck, Bishop Lee and Bishop Miller

February 27, 2017

Bishop Lee, Bishop Sally Dyck of the Northern Illinois Conference of the United Methodist Church and Bishop Wayne Miller of the Metropolitan Chicago Synod of the Evangelical Lutheran Church in America have issued a letter on the new federal immigration enforcement guidelines issued last week by the Department of Homeland Security:

Dear Sisters and Brothers in Christ:

This is a difficult time in many of our congregations. Last week, the Department of Homeland Security released guidelines that greatly increase the number of immigrants to this country who are at risk for deportation. Many people who are now fearful that they will be arrested and deported are parents, children, leaders in our congregations, and valued members of our communities.

We ask especially that you pray individually and together for people who now must worry each day about suddenly losing their jobs, homes, families, and hopes for stable and safe lives in this country. We also invite you discern how God may be calling you to respond. In each of our judicatories, we are making available resources and practical support to our immigrant members. Each of our denominations is also exploring additional ways to support our immigrant members in these difficult times, and we will keep you informed. 

We understand that securing the borders of the United States is important work. But scripture commands us to welcome the strangers in our midst and to care for widows and orphans. The Trump administration’s new immigration priorities go far beyond seeking the deportation of dangerous criminals; they call for the arrest and deportation of millions of people whose only offense may have been to enter the country without documents or to get a driver’s license. Many of these immigrants have lived among us for years, and we have embraced one another as sisters and brothers in Christ or faithful companions in other traditions. Soon we could find friends and fellow congregants taken from us without due process or right to appeal, without a chance to say goodbye to their citizen children and families, and without hope of returning. 

We value the diversity of beliefs and political persuasions in our churches. But regardless of your partisan leanings, we invite you to see in our immigrant communities and congregations what we see—parents working to support families, young people seeking an education, once-declining communities revitalized by new people with fresh energy, thriving congregations full of people created in the image of God. None of us wants to see the vibrant hope of these immigrant stories and lives diminished or cruelly ripped apart, but we fear that these new enforcement policies can lead to just that outcome.

The book of Exodus tells us that we “shall not wrong or oppress a resident alien, for you were aliens in the land of Egypt.” Whether you are today afraid of deportation, or whether your ancestors came to this country long ago, were brought as enslaved people, or were native people stripped of their land and rights, we implore you to remember that as Christians, we have all been aliens in need of welcome and hospitality. We will resist both spiritually and practically the mass deportation of people in our care and in our communities, and we invite you to join us.

Faithfully, 

Bishop Sally Dyck, Northern Illinois Conference of The United Methodist Church
Bishop Jeffrey D. Lee, Episcopal Diocese of Chicago
Bishop Wayne Miller, Metropolitan Chicago Synod of the Evangelical Lutheran Church in America 


27 de febrero de 2017

Estimados Hermanas y Hermanos en Cristo:

Este es un momento difícil en muchas de nuestras congregaciones. La semana pasada el Departamento de Seguridad Nacional divulgó directrices que aumentan en gran medida la cantidad de inmigrantes a este país que corren el riesgo de deportación. Muchas personas que en este momento están con miedo de ser arrestadas y deportadas son padres, hijos, líderes en nuestras congregaciones y miembros valorados de nuestras comunidades. 

 Les pedimos especialmente que recen individualmente y juntos por las personas que ahora deben preocuparse de perder de repente sus trabajos, hogares, familias y esperanzas para vidas estables y seguras en este país. También les invitamos a discernir como Dios puede estar llamándoles a responder. En cada una de nuestras judicaturas, brindamos recursos y apoyo práctico a nuestros miembros inmigrantes. Además cada una de nuestras congregaciones explora maneras adicionales de apoyar a nuestros miembros inmigrantes durante estos tiempos difíciles, y les mantendremos informados.

Entendemos que asegurar las fronteras de los EE.UU. es trabajo importante. Pero la escritura nos manda a dar bienvenida a los extranjeros entre nosotros y cuidar a las viudas y huérfanos. Las nuevas prioridades de la administración Trump van mucho más allá de buscar la deportación de los criminales peligrosos; exigen la detención y deportación de millones de personas cuyos solo delito pudo haber sido entrar al país sin documentos o no obtener una licencia de conducir. Muchos de estos inmigrantes han vivido entre nosotros por años, y nos hemos abrazado como hermanas y hermanos en Cristo o compañeros fieles en otras tradiciones. Dentro de poco podríamos encontrar amigos y compañeros congregantes arrebatados de nosotros sin proceso debido o derecho de apelar, sin oportunidad de despedirse de sus hijos y familias ciudadanas y sin la esperanza de regresar.

Valoramos la diversidad de creencias e inclinaciones políticas en nuestras iglesias. Pero independientemente de sus inclinaciones políticas, les invitamos a ver en nuestras comunidades y congregaciones inmigrantes lo que vemos—padres que trabajan para apoyar sus familias, jóvenes buscando una educación, comunidades que estaban en declive revitalizadas por nueva gente con energía fresca, congregaciones prósperas llenas de gente creada en la imagen de Dios. Ninguno de nosotros quiere ver que la esperanza vibrante de estas historias y vidas inmigrantes se disminuyan o se separen cruelmente, pero tememos que estas nuevas políticas de aplicación pueden llevar a este resultado exactamente.

El libro de Éxodo nos dice, “No maltrates ni oprimas a los extranjeros, pues también tú y tu pueblo fueron extranjeros en Egipto”. Si hoy tiene miedo de deportación, o si sus antepasados vinieron a este país hace mucho tiempo, fueron traídos como personas esclavizadas, o fueron personas nativas despojadas de su tierra y sus derechos, les imploramos a recordar que, como cristianos, todos nosotros hemos sido extranjeros que necesitaban bienvenida y hospitalidad. Resistiremos tanto espiritualmente como prácticamente la deportación en masa de personas bajo nuestro cuidado y en nuestras comunidades, y les invitamos a unirnos.

Fielmente,

Bishop Sally Dyck, Northern Illinois Conference of The United Methodist Church
Bishop Jeffrey D. Lee, Episcopal Diocese of Chicago
Bishop Wayne Miller, Metropolitan Chicago Synod of the Evangelical Lutheran Church in America 

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