From Bishop Lee: Pray and Advocate for Dreamers/Rezar y Abogar por los "Dreamers"

September 05, 2017

Dear People of God in the Diocese of Chicago:

These are urgent times for Christians who seek to follow Jesus by loving our neighbors as ourselves. Today, we learned that more than 800,000 young people brought to the United States as children before 2007 are at risk of deportation if Congress does not pass legislation that protects them before March 5. Many of these young people, often known as Dreamers, have no memory of any other country or language. They are students and workers, homeowners and business owners, and some are, by now, husbands, wives, and parents.

Dreamers contribute greatly to our society and are integrated into our communities and congregations. But as people of faith, we are called to care for them not because they are good or productive, or because they are like us, but because they are children of God who are now living in fear.

On Sunday, Episcopalians and many other Christians read these words from Paul’s letter to the church at Rome: “Do not lag in zeal, be ardent in spirit, serve the Lord. Rejoice in hope, be patient in suffering, persevere in prayer. Contribute to the needs of the saints; extend hospitality to strangers." (Romans 12: 11-13)

Seldom does God’s call come to us so clearly or with a such a specific deadline. Between now and March, I ask you, in the spirit of Paul, to persevere in prayer for the Dreamers who find themselves newly at risk and to be ardent in spirit as you urge Congress to pass bipartisan legislation that secures a hopeful future for them. The hospitality that we can extend to Dreamers by raising our voices in the public square could, quite simply, transform their lives. 

Faithfully,

The Rt. Rev. Jeffrey D. Lee
Bishop of Chicago

 

Estimado Pueblo de Dios en la Diócesis de Chicago:

Estos son momentos urgentes para los cristianos que quieren seguir a Jesús por amar a nuestros prójimos como a nuestros mismos. Hoy aprendimos que más que 800.000 jóvenes que fueron traídos a los Estados Unidos como niños antes de 2007 se encuentran en peligro de deportación si el Congreso no aprueba legislación que los protege antes del 5 de marzo. Muchos de estos jóvenes, a menudo conocidos como “Dreamers”, no tienen ningún recuerdo de cualquier otro país o idioma. Son estudiantes y trabajadores, propietarios de vivienda y empresarios, y algunos, a estas alturas, son maridos, esposas y padres.

Los “Dreamers” contribuyen de manera importante a nuestra sociedad y se integran en nuestras comunidades y congregaciones. Pero como personas de fe, estamos llamados a cuidar de ellos no porque sean buenos o productivos, o porque son como nosotros, sino porque son hijos de Dios que ahora viven atemorizados.

El domingo, los episcopales y muchos otros cristianos leyeron estas palabras de la carta de Pablo a la iglesia de Roma:  “Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu. Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración. Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad”. (Romanos 12:11-13)

Rara vez nos viene la llamada de Dios tan claramente o con un plazo tan específico. Entre ahora y marzo, les pido, en el espíritu de Pablo, que persevere en oración por los “Dreamers” que se encuentran nuevamente en peligro y que ustedes sean ardientes en espíritu como exhortan al Congreso de aprobar legislación bipartidista que les asegura un futuro esperanzador. La hospitalidad que podemos extender a los “Dreamers” por elevar nuestras voces en la arena pública podría, simplemente, transformar sus vidas. 

Fielmente, 

El Rvdmo. Jeffrey D. Lee
Obispo de Chicago

Category: Diocesan News
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