Responding to Sexual Abuse in the Church: A Letter from Bishop Lee

December 20, 2018

Dear People of God in the Diocese of Chicago:

Late yesterday, Illinois Attorney General Lisa Madigan released a report concluding that the Roman Catholic Church in Illinois has withheld the names of at least 500 priests accused of sexual abuse of children and has, in many instances, failed to conduct appropriate investigations into complaints of sexual abuse by clergy. This latest revelation about abuse in the church has given many faithful Roman Catholics in our region a heavy burden to carry at Christmastime.

In this difficult time, I ask you to join me in praying first for those who have been abused by priests or other church leaders. The betrayal they have suffered too often pervades their lives forever and denies them even the comfort of faith and the assurance of God’s love. May the light and healing mercy of Christ surround them now and forever.

Please also pray for our friends and neighbors who are Roman Catholic, many of whom are struggling to find their way in a church they love and cherish, even as they seek to hold it accountable. Their faithful witness will be essential in helping Catholic leaders come to terms with this news and the dramatic changes that it necessitates. And, finally, please pray for those in our own congregations who have survived abuse and who may be feeling anger, grief and trauma at this news, and for those among us who began their lives as Roman Catholics and may be experiencing particular sadness.

The Episcopal Church is not immune to sexual abuse by clergy and other church leaders. Just last week, we shared a letter that Presiding Bishop Curry and House of Deputies President Gay Jennings have written to the church about a General Convention resolution that, beginning January 1, suspends for three years the canon (church law) that places a time limit on reporting clergy sexual misconduct against adults. (There is no time limit on reporting clergy sexual misconduct against children and youth under age 21.) This step is just one of the many efforts initiated at the most recent General Convention to make the Episcopal Church more responsive and just in matters of sexual abuse and harassment and gender equity.

In our church, the process for handling disciplinary complaints against clergy is transparent and includes the authority of laypeople as well as clergy and bishops. It is called Title IV, after the section of the Episcopal Church’s Constitution and Canons where it is detailed, and you can learn more about it on this website. If you need to make a confidential report about clergy abuse or harassment that has happened in the Diocese of Chicago, either recently or in the past, please email Dr. Melissa Perrin, the intake officer for disciplinary matters, or call her at 847.864.8874.

As your bishop, I am committed to the safety of all people in our churches and congregations and at our diocesan programs. We require clergy, staff and volunteers who work with children to participate in Keeping God’s People Safe training and make every effort to deal actively and responsively with allegations of misconduct, including making reports to the appropriate civil authorities when child abuse is suspected. If you have any questions about our prevention policies or our disciplinary system, please call Anna Stefaniak, associate for human resources in my office, at 312.751.4202.

Thank you for your prayers for those among us who have survived sexual abuse, for our Roman Catholic friends and neighbors in these difficult days, and for your commitment to making our churches safe for all the people of God.

Faithfully,

The Rt. Rev. Jeffrey D. Lee
Bishop of Chicago
 

Estimado Pueblo de Dios en la Diócesis de Chicago: 

A última hora del miércoles, la Procuradora General de Illinois Lisa Madigan publicó un informe que concluye que la Iglesia Católica Romana en Illinois ha retenido los nombres de por lo menos 500 presbíteros acusados de abuso sexual en contra de niños y, en muchas instancias, no ha llevado a cabo investigaciones apropiadas sobre acusaciones de abuso sexual por parte del clero. Esta última revelación sobre abuso en la iglesia ha obligado que muchos fieles católicos romanos en nuestra región lleven una gran carga durante este tiempo de Navidad. 

Durante este tiempo difícil, les pido unirse conmigo en oración por los que han sido abusados por presbíteros y otros líderes eclesiásticos. La traición que los afectados han sufrido con demasiada frecuencia impregna sus vidas por siempre y les niega aun el confort de fe y la seguridad del amor de Dios. Que la luz y misericordia sanadora de Cristo rodeen a  estas personas desde ahora y para siempre. 

Por favor oren también por nuestros amigos y vecinos que son católicos romanos, muchos de los cuales se esfuerzan por encontrar su camino en una iglesia que aman y aprecian, aun mientras tratan de mantenerla responsable. El testigo fiel de estos individuos será esencial en ayudar a los líderes católicos a aceptar estas noticias y los cambios dramáticos que exigen. Y, por último, pido sus oraciones por aquellos en nuestras propias congregaciones que han sobrevivido abuso y quienes pueden sentir enojo, dolor y trauma al oír estas noticias, y por aquellos entre nosotros que fueron criados como católicos romanos y pueden sentir una tristeza especial en este momento. 

La Iglesia Episcopal no está inmune al abuso sexual por clero y otros líderes eclesiásticos. La semana pasada, compartimos una carta del Obispo Presidente Curry y la Presidente de la Cámara de Diputados Gay Jennings a la iglesia sobre una resolución de la Convención General que, a partir del 1 de enero, suspende por tres años el canon (ley eclesiástica) que impone un plazo para iniciar procesos en casos de mala conducta sexual en contra de adultos por parte de clérigos. (No existe un plazo para denunciar mala conducta sexual en contra de niños y jóvenes menores de 21 años de edad por parte de clérigos.) Esta medida es solo uno de los numerosos esfuerzos iniciados en la Convención General más reciente para hacer la Iglesia Episcopal más receptiva y justa en asuntos de abuso sexual y acoso y equidad de género. 

En nuestra iglesia, el proceso para tramitar denuncias contra el clero es transparente e incluye la autoridad de los laicos y también los clérigos y obispos. Se llama Título IV, según la sección de la Constitución y Cánones de la Iglesia Episcopal en donde se describe. Pueden aprender más en este sitio web. Si tienen que hacer una denuncia confidencial sobre un abuso o acoso por parte del clero que ha sucedido en la Diócesis de Chicago recientemente o en el pasado, comuníquese por email con Dr. Melissa Perrin, la gestora de los asuntos disciplinarios, o por teléfono a 847.864.8874.

Como su obispo, me comprometo a la seguridad de todas las personas en nuestras iglesias y congregaciones y en nuestros programas diocesanos. Exigimos que el clero, el personal y los voluntarios que trabajan con niños participen en el entrenamiento de Manteniendo seguro al pueblo de Dios y hacemos todo lo posible para abordar de manera activa y responsiva las denuncias de mala conducta, incluso presentando las denuncias a las autoridades civiles correspondientes cuando se sospecha de abuso infantil. Si tiene cualquier pregunta sobre nuestras políticas de prevención o nuestro sistema disciplinario, comuníquese por teléfono con Anna Stefaniak, asociada para recursos humanos en mi oficina, al 312.751.4202.

Gracias por sus oraciones por aquellos entre nosotros que han sobrevivido al abuso sexual, por nuestros amigos y vecinos católicos romanos en estos días difíciles, y por su compromiso de hacer seguras nuestras iglesias para todo el pueblo de Dios. 

Fielmente,

El Rvdmo. Jeffrey D. Lee
Obispo de Chicago

 

 

Category: Diocesan News
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